miércoles, 15 de octubre de 2008

EL HIJO

Entré en su cuarto lentamente, tratando de no hacer rechinar la puerta tras de mi, evitando que despertase. Recostado sobre su cama, dormía al parecer, mientras yo me aproximaba a él. Quise asegurarme de que dormía y susurré su nombre, pero solo obtuve silencio por toda respuesta... Dormía.

Mis objetivos claros, el corazón agitado, mi mente dejando escapar mil pensamientos a la vez... mis sentidos se habían agudizado al punto de que podía percibir hasta el más mínimo cambio en su respiración... nada debía fallar, debía aprovechar ése momento...

Acerqué mi mano a él, separé los cabellos en su frente para ver bien sus ojos. Así parecía realmente inofensivo, con sus cortos doce años y su delgada contextura, mas no debía guiarme por su momentáneamente dócil apariencia. Le miré sólo un momento más antes de seguir con mi cometido.

Cubrí su boca rápidamente, despertándole, pero sin dejar que saliera el más mínimo sonido. Luchó contra mí todo lo que pudo, pero sus esfuerzos fueron infructuosos, ya que tras ponerme a sus espaldas logré fácilmente empujar su cabeza hacia un lado hasta sentir el repentino crujir de sus vértebras. Cesaron sus intentos por zafarse, cesaron los gritos contenidos por mi mano cubriendo su boca. Su vida escapó en menos de un segundo y ya no había nada que hacer al respecto. Me volví hacia su mesa de noche y vi el retrato que tenía junto a su madre... En aquella fotografía, radiante, abrazaba a su hijo... hijo que acababa de perder. El único obstáculo que coartaba mis posibilidades de estar con ella ya no existía... lo único que frenaba mis ganas de sentirla conmigo acababa de escapar junto al último aliento de su hijo...

No hay comentarios: